Un joven realizó un peculiar experimento para determinar qué sucedía con su cuerpo si no se masturbaba durante 30 días.
El chico explica que tomó esta decisión debido a que se encontraba trabajando en un crucero lejos de su novio, con quien tiene una relación monógama. Esto le pareció un buen pretexto para no experimentar un orgasmo en un lapso de 30 días.
El joven detalló que solía llevar una vida sexual muy activa por lo que quería saber qué podría ocurrirle a nivel físico y emocional, si decidía parar todo estímulo durante un mes.
‘Me moría de curiosidad. Según un grupo de usuarios de Reddit, la producción de testosterona, el atractivo sexual, la creatividad y la productividad aumentan tras siete días de abstinencia. Afirman que el cuerpo masculino entra en hiperimpulsión para crear un bebé y, si no un bebé, para crear algo’, relató el joven a través de su blog.
Tras decidirse a emprender este reto, el joven fue documentando por días, los cambios, pensamientos y emociones que experimentó durante este período.
A continuación podrás leer algunas de las anotaciones:
Escala de dificultad
Día 1 (Fácil)
El primer día ha sido bastante fácil. Como con un propósito de Año Nuevo en enero, estaba tan convencido que he pasado el día prácticamente sin tentaciones. Una canción me recordó el experimento que estaba haciendo y me produjo una leve excitación.
Día 2 (Ligeramente difícil)
Hoy ha sido ligeramente más difícil, pero todavía es sencillo. En tierra me masturbo cada dos o tres días, así que no esperaba que los primeros días me resultaran muy complicados. Estaba leyendo la tercera edición de Historia del mundo de J.M. Roberts, resulta que la historia implica un montón de sexo, así que mi experimento se vio ligeramente amenazado.
Día 3 (Un poco más difícil)
Le he hecho una foto a un pasaje que me ha gustado de Historia del mundo, lo que me ha recordado que hice lo mismo ayer con un pasaje que me había excitado, y recordar esto ha vuelto a excitarme. Después, he escrito esto en una nota del iPhone, y escribir la palabra “excitado” me ha excitado.
Día 4 (Fácil)
Nada que anotar. Ha sido un día sorprendentemente fácil entre dos bastante difíciles.
Día 5 (Difícil)
Hoy he considerado la posibilidad de renunciar. Me he preguntado por qué estaba haciendo esto, por qué me privo de este minúsculo placer. No he caído. He continuado con valentía.
Día 6 (Más difícil)
He empezado a estructurar este artículo y a convertir mis notas de iPhone en párrafos de un blog. El mero hecho de escribir sobre no masturbarme me hace pensar muchísimo en masturbarme. He empezado a regatear conmigo mismo y a intentar buscar vacíos legales en el experimento. ‘No masturbarse’ significa ‘no tener un orgasmo’, así que ¿puedo tocarme pero sin llegar hasta el final? Me pregunto si el experimento sería más fácil si no estuviera escribiendo sobre él.
Día 7 (Muy difícil)
Lo más difícil de no masturbarme el día 7 ha sido censurarme para no soltar en medio de una conversación mis deseos. He sentido un intenso dolor físico, no solo en mis genitales sino también en el estómago y el abdomen. En un momento de debilidad, he considerado la posibilidad de rendirme.
Día 8 (Difícil)
Durante un momento particularmente provocador (utilizando el léxico estéril de Wikipedia), me he estimulado los órganos genitales, pero sin llegar al orgasmo. En muchos aspectos, esto podría considerarse masturbación, pero, por el bien del experimento, continuaré con él y no volveré a hacer esto.
Definición revisada de masturbación:
La masturbación es la estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual, para llegar al orgasmo.
Día 9 (Muy difícil)
Un chico se quitó la camisa, mientras yo lo miraba escondido. Empezó a posar delante de un Volkswagen amarillo. Su novia le hizo un montón de fotografías. Cuando terminaron de hacerse las fotos, vi que miraban alrededor en busca de una tercera persona.
Les grité desde la cafetería en la que estaba: ¿Quieren que les haga una foto? Fui hacia ellos a toda velocidad, la carrera que me pegué fue fruto de la lujuria y de llevar nueve días sin masturbarme. Cuando les alcancé, él me pasó su móvil. Les hice la foto y les devolví el móvil, maravillado por mi valentía y avergonzado por perder la cabeza por un desconocido.
En un universo paralelo, ese chico me tomaba de la cintura, me daba un beso en la mejilla, me invitaba a sentarme con él y el resto hubiera sido historia.
P.D. No me he masturbado. Pero parece que el experimento es contraproducente. Yo no resulto más atractivo a los demás, los demás me resultan más atractivos a mí.
Día 10 (Experimento fallido)
El culpable de que mi experimento se echara a perder ha llegado de madrugada. Durante un sueño, mi cerebro ha convencido a mi cuerpo de que iba a tener descendencia con alguien con quien estaba soñando. Mis calzoncillos, y mi experimento, se han echado a perder.
Los beneficios que podía obtener relacionados con el aumento de la creatividad se habían esfumado. Igual podía disfrutar un poco y volver a retomar el experimento al día siguiente. Después de hacerlo, me he sentido vacío.
Vacío emocionalmente, también cansado. Mi experimento se ha acabado y la liberación no ha sido satisfactoria.
Día 11 (Fin del experimento)
Me he dado placer otra vez. El experimento se ha acabado definitivamente.
La conclusión a la que llegó el joven tras conseguir estar 9 días sin masturbarse fue que el cuerpo depende de un ritmo determinado de orgasmos, y es absurdo porque masturbarse es una buena forma de diversión además de limpia e inofensiva.
Detalló que el experimento no le permitió sentirse ni más productivo, ni más creativo.
LaNeta Con información de The Huffington Post