Los perros –al igual que los gatos- suelen ser curiosos y persiguen todo aquello que vuela, incluido los insectos. Es en estas circunstancias cuando pueden ser picados por abejas o avispas. Lo más probable es que no sufran más consecuencias que algún dolorcito o alguna pequeña irritación y por un período corto de tiempo. Pero, si son aguijoneados más de una vez, si la picadura fue dentro de la boca o sin son alérgicos al veneno que les fue inoculado, las consecuencias pueden ser graves.
Aunque las fotos a continuación son hasta cierto punto tiernas y graciosas, puede ser peligroso.













Por lo general las abejas o avispas solo pican a los perros en el hocico, por lo que no es tan grave, pero si vale la pena estar pendiente de su temperatura y respiración.
Si hay algo fuera de lo normal llevalo al veterinario.
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